Desde la terminación del órgano de San Pedro, de Fuentes de Nava el 5 de mayo de 1787, y hasta el comienzo del de Santa María de Pozo Bueno, también en Fuentes, Tadeo Ortega se encontraría construyendo el órgano de Herrín de Campos, para el que había realizado condiciones que no sabemos con exactitud, pero sí la de la escritura de contrato de la obra, el 18 de marzo de 1788.

APROXIMACIÓN DESCRIPTIVA

El órgano se desarrolló en Bizancio en su doble modalidad: hidráulico y de fuelles, mientras en toda Europa había desaparecido. Le vemos en el obelisco de Teodosio y en numerosos escritos que lo sitúan en el circo, jardines y palacios; además, se añade expresamente que era un instrumento con el que se ejecutaban danzas.

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Cuerpo central del órgano

El ceremonial bizantino menciona frecuentemente los órganos. En las grandes fiestas, salidas solemnes del emperador, banquetes, recepción de embajadas y en el circo, alternaba el concierto de varios órganos con los coros. Los bizantinos construían dos clases de órganos: los grandes o fijos y los pequeños o portátiles.

El órgano es el instrumento musical de mayor tamaño. El aire que suministran unos fuelles (o un ventilador eléctrico) hace sonar las varias series de tubos plantados sobre una gran caja llamada "secreto", y esto se hace a voluntad del tañedor que selecciona los timbres y pulsa las teclas del teclado manual o de pedal.

Si clasificamos al órgano tal como suele hacerse con los instrumentos de la orquesta, tendremos que colocarlo entre los de viento. Pero los tratadistas opinan unánimemente que el órgano rebasa esta clasificación, por lo que le llaman "el rey de los instrumentos musicales", y lo consideran como una orquesta o conjunto de distintos instrumentos pulsados por una sola persona.

Sus componentes principales son:

Todos estos grupos de elementos, perfectamente sincronizados, son los que nos ofrecen el característico y multiforme sonido del órgano.

Dentro de un órgano hay gran cantidad y variedad de tubos. Los más grandes que existen tienen 10 metros de altura y dan el Do grave de 32,2 vibraciones por segundo, sonido que no existe en la orquesta. Los tubos más pequeños tienen las dimensiones de minúsculos silbatos de 8 ó 10 mm., y su sonido es tan agudo que llega al límite de los sonidos musicales distinguibles y apreciables por el oído humano.

Además del tamaño de los tubos, está la variedad de éstos. Unos son de forma cilíndrica, otros son cónicos, rectangulares, en figura de embudo, abiertos, tapados, con chimenea. Los materiales con que están fabricados, como la madera, el estaño en aleación con plomo, el cobre y otros materiales, contribuyen con la forma a la enorme variedad de timbres que posee el órgano. Muchos de los timbres del órgano son totalmente desconocidos para la orquesta, como los Llenos y Mixturas, Cornetas, Voz Celeste, etc.

LOS TALLERES DE CONSTRUCCIÓN

La enorme cantidad de componentes de un órgano entra en sincronización por obra del maestro organero. La individualidad artística y musical de cada órgano que lo hacen único requiere una fabricación artesana. Por eso el organero es un artista y un artesano. Nos convendría recordar qué es un taller de organería para palpar la enorme cantidad de ideas, esfuerzos, materiales y personas que han hecho posible el órgano que pulsamos, el órgano que escuchamos en directo o a través de una reproducción discográfica.

Los primeros organeros conocidos en nuestro mundo occidental eran monjes de los siglos VIII y IX, y este hecho no resulta nada extraño porque en los monasterios se salvó y conservó la cultura en aquella difícil época. La paciente labor de los monjes hizo florecer el renacimiento de la organería europea, cuyos focos principales de irradiación fueron Frisia y Baviera. La irradiación se extendió rápidamente por el intercambio de organeros entre los monasterios, de donde salieron a los templos y catedrales.

El arte de la organería, desde el siglo XIII, sale de los monasterios, quedando como patrimonio de parte del clero y de muchos seglares. Desde el siglo XV, este arte ya está definitivamente en manos seglares, por ser a éstos más fácil y libre el recorrer la geografía europea en demanda de un trabajo que sembrará de órganos los templos e iglesias. Este hecho no debe hacernos olvidar los muchos y excelentes organeros que siempre ha habido en las Ordenes Religiosas.

El órgano tiene la monumentalidad grandiosa de su mueble y fachada. Pero aún tiene más: la grandiosidad de su volumen sonoro de tan variados timbres como la Trompetería, los Llenos y Cornetas que le dan fuerza y brillo. Con la grandiosidad se unen los planos sonoros, los contrastes de la registración y técnica del medio-registro que comprenden toda la gama tímbrica del humilde Tapadillo o Violón de sonido dulce y velado hasta la poderosa Trompetería, pasando por los juegos de Ecos y Flautas.

Estos elementos sonoros se combinan y entremezclan en la variada policromía de la paleta de ese pintor de sonidos que es el organista con su arte de la registración, interpretación e improvisación. Así, la policromía del ambiente del templo se une con la musical y ambas convergen en una idéntica expresividad por medio del contraste vigoroso y del movimiento.

Los oyentes del órgano barroco fueron los mismos espectadores del barroco de los retablos, imágenes y pinturas de los templos. Organo y artes plásticas tienen un potencial significativo que la Iglesia ha sabido canalizar como vehículo interiorizador de su mensaje, completando lo visual de las imágenes con lo auditivo de un instrumento musical.

De este modo, el órgano emplea su grandiosidad, su movimiento, su contraste y su policromía llevando a los oyentes (sensibles a estos medios expresivos) a la captación "sensorial" de lo trascendente de la divinidad, de la fe, de la solemnidad de la liturgia, del fluir de la vida, del misterio de la muerte y resurrección, situando a dichos oyentes en una "ambiente" propicio a la vivencia de estas realidades.

 

EL ÓRGANO DE HERRÍN DE CAMPOS

SITUACIÓN DEL ÓRGANO

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Situación del órgano

El espléndido órgano de la iglesia parroquial de Herrín de Campos, está asentado en el coro alto, en el lado del Evangelio. Se halla colocado bajo un gran arco, aunque exento. La sillería entrepañada de 14 sitiales sigue siendo su compañera, y forma una "L".

FACHADA Y CAJA

Este órgano barroco de excelente hechura, y estado de conservación, mide de ancho 3,20 m., profundidad 0,92 m., y de altura 6,50 m. Su basamento es liso con grandes paneles jaspeados en los que domina el color verde. Las pilastras del cuerpo principal, también son jaspeadas, pero en marrón y amarillo; los dorados de las tallas, ofrecen un fuerte y equilibrado contraste. La parte superior, delimitada por las Cornisas, remata en un gran medallón central con cuatro ángeles a los lados. Ni en la fachada ni en los laterales hay puertas.

FACHADA: CAÑUTERÍA

Son 27 los tubos cantantes que se reparten por la fachada, dibujando una "W". El campo central agrupa los 5 tubos mayores del Flautado de 13: sus bocas están sobredoradas, tienen forma de escudo y muestran caras humanas dibujadas en negro. En los campos medios 6 tubos en cada uno y 5 en los campos extremos: todos estos tubos tienen en la zona de la boca la forma de "gota de agua", brillan por su rica aleación de estaño.

Dos campos mudos se reparten 12 tubos de adorno, flanqueando el haz central. Los adornos de los intercolumnios, son tallas doradas que siguen el dibujo de los tubos de la fachada.

TROMPETERIA HORIZONTAL

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Cuerpo superior del órgano

La lengüetería horizontal de fachada, se extiende en dos hileras de 45 tubos en "W", sobresaliendo las alas; las bocas de los pabellones de la fila inferior están doradas. Cada pabellón tiene su soporte individual de hierro en que entran las abrazaderas soldadas en cada tubo. El órgano de Herrín de Campos exhibe la integridad de su lengüetería horizontal que abarca pabellones, zoquetes, canalillos, lengüetas y afinadores, con una única excepción.

CONSOLA Y TECLADO

Consola y ventana, como en todos los órganos del siglo XVIII. Una tapa protege el teclado y, al abrirse, hace de atril. Unico teclado de Octava Corta; las teclas son muy cortas y de madera oscura; los sostenidos presentan dos líneas de hueso embutidas. Siempre resulta impresionante ver el desgaste del teclado por incontables horas de digitación, como sucede en este órgano.

REGISTROS: COMPOSICIÓN

Los tiradores son grandes y rústicos, ordenados en zig-zag, a ambos lados de la consola. De las etiquetas sólo queda una que reza "Bajoncillo". La composición del órgano nos la dará el secreto que conserva íntegra toda la cañutería:

Trompeta Real Trompeta Real
Címbala 3-H Címbala 3-H
Lleno 3-H Lleno 3-H
Diez y Novena Quincena
Quincena Docena
Docena Octava Real
Octava Real Corneta 6-H
Flautado de 13 Flautado de 13
Bajoncillo Clarín
Clarín Clarín
Cascabeles (Angeles)
Timbales La y Re (2 pisas)
Contras (8 pisas)

CONTRAS Y PEDALES

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Cuerpo inferior del órgano

Los diez botones en forma de hongo, a los pies del organista, nada dicen de su correspondencia y finalidad, pero cuando observamos detenidamente su mecánica, todo queda aclarado. El botón nº 1 y el nº 10 accionan el Tambor; los números 2 al 9 son las Contras que funcionan por transmisión a la Octava Corta del teclado manual.

Un registro de mano derecha que está separado de los demás, no pertenece a ningún juego, sino que envía aire para poner en movimiento los cascabeles que dos ángeles sostienen en sus manos.

SECRETO: VÁLVULAS

El tablero central desmontable que cubre las tapas del secreto es policromado y luce tallas doradas. Unos cortos pestillos de madera aseguran las tapas del secreto. El interior del arca del viento, está forrado de pergamino y badana. Ha desaparecido el nombre del organero constructor y la fecha.

El conjunto de las válvulas y demás componentes se ofrece en toda su integridad y en aceptable funcionamiento. De las válvulas diremos que son muy toscas, que tienen sección trapezoidal y que su anchura decrece sensiblemente del Do grave al quinto Do agudo.

FUELLES

Detrás del órgano hay un amplio recinto, donde está instalada la fuellería, una rueda con manivela exterior y cuatro codos con sus bielas mueven cuatro bombas alimentadoras. Sobre este primer cuerpo y sostenidos por dos grandes vigas están los depósitos cuneiformes, colocados en paralelo y en número de cuatro. Esta fuellería suspendida en alto, llega al órgano a la altura del secreto y sorprende por su ingeniosa y nada común disposición.

PUERTAS: TRASERA

La parte posterior del órgano está formada por un sencillo ensamblaje de madera en el que se abren cuatro puertas: dos abren paso a la mecánica del teclado y de los registros; las otras dos que están encima permiten la visita y afinación de la tubería que se asienta en el secreto. No hay plataformas, pero sí un techo también de madera.

MECÁNICA INTERIOR

Los órganos del siglo XVIII tienen una mecánica ingeniosa, pero sumamente sencilla y fuerte, como ocurre en Herrín de Campos.

El teclado manual tiene su tablero de molinetes intacto, y sus varillas son redondas. Se ha modificado la articulación en coca de las teclas y el bastidor. Las Contras tienen reducción propia, pero transmiten su movimiento a la Octava Corta.

Los registros, de sección cuadrada, mueven unos árboles de hierro notablemente gruesos, rústicos y muy fuertes. El brazo inferior también es de hierro y está remachado. El brazo superior que hace deslizarse a las correderas, en un codo doble, es hecho en lo más alto del árbol. Entre los registros y la consola, corre una hilera de agujeros cuadrados, (visible sólo por dentro del órgano) y taponados; quizás se trate de una modificación del órgano, quizá se dejaran preparados para instalar un órgano de Ecos, quizás...

Los dos pares de Timbales o Tambores están plantados en su propio secretillo, situado al fondo y a la derecha del órgano; recibe el suministro de viento desde la misma bifurcación del conducto principal. Una larga reducción doble en forma de "L" mueve las válvulas desde los pies del organista.

Los ángeles que ocupan los extremos de la fachada, son auténticos músicos. Sostienen entre sus manos a la altura del pecho un grueso eje en el que están sujetos varios cascabeles; este eje tiene en el centro una rueda dentada y no aspas grandes, como en el órgano de Amusco (Palencia); el aire que sale desde los hombros de los ángeles mueve y gira la rueda dentada, con lo que suenan los cascabeles. Dos largos y estrechos tubos de estaño arrancan del secretillo de Timbales, de donde recogen el viento y suben hasta los hombros de los ángeles, donde lo despiden contra la rueda dentada. Los cascabeles suenan a voluntad del organista; esto mueve lateralmente una especie de registro y así se abre la válvula correspondiente que proporciona el aire. Este sencillo e ingenioso mecanismo no es frecuente en los órganos vallisoletanos; es más bien una excepción.

SECRETO: TUBERÍA

El secreto está partido en dos mitades y cada una dispone de alimentación independiente. Su madera es muy sana y está en excelente estado, como todo el órgano en general. El acceso al secreto resulta acrobático, pero merece la pena ese esfuerzo que queda compensado con el reconfortable panorama de la total integridad de la cañutería.

La cañutería está plantada sobre la tapa del secreto en orden cromático, de graves a agudos, los tubos revelan una buena mano constructora, conservan intactas bocas y biseles, sus pies están ligeramente cerrados, presentan abolladuras y entallas no muy cuidadosas. Este dato revela que originalmente los tubos estaban cortados a tono y que todo el órgano ha sufrido una subida de tono.

No hay juegos tapados. Todos los panderetes están íntegros y en su respectivo sitio. Unicamente tiene soporte especial la Trompeta real. Las correderas están duras y alguna bloqueada.

TABLONES: SECRETILLO

Tres grandes tablones, con sus correspondientes conductos, llevan el viento a la lengüetera de fachada repartida en cuatro medios juegos y al flautado de fachada. Medio tablón sostiene la Octava Real, de mano izquierda. Otro tablón grande, en último lugar sobre el secreto, recibe y alimenta a la Trompeta Real.

Hay algo insólito en la Trompeta Real: el medio juego agudo tiene un tamaño mayor del que le corresponde. Reflexionando in situ sobre este hecho, sólo cabe una solución: la Trompeta Real de mano derecha "repite", es decir, comienza una octava más grave de lo que sería su progresión normal, o lo que es lo mismo, es de 16 pies como la Trompeta Magna. Tal vez el organero quiso equilibrar así el volumen sonoro de este juego. De todos modos estamos ante un caso insólito.

La Corneta Real, ocupa el cuarto lugar en el secreto de Tiples. Sus conductos elevan el secretillo unos 60 cm. sobre la tapa del secreto. Tiene 6 hileras y la más grave es tapada. Este secretillo y el sistema de tablones hace posible la cabida de 10 juegos en un órgano cuyo secreto sólo tiene 80 cm. de anchura.

ORIGINALIDAD DEL ORGANO

Son varios los datos que, a través de su estudio, individualizan el órgano de Herrín de Campos, y le confiere una característica originalidad.

VALORACIÓN DE LOS ORGANOS MÁS IMPORTANTES

En la evaluación que se realiza de los órganos de Valladolid y su provincia, se tienen en cuenta los siguientes factores:

El conjunto de estos criterios impulsa a emitir la siguiente calificación valorativa: existen cajas y órganos completos que se consideran de escasa importancia y que no vamos a nombrar.

  1. Organos de importancia y claro valor que tienen ya un claro mérito en el conjunto de los instrumentos que nos legó la organería vallisoletana.
  2. Organos de notable valor.
  3. Organos de máximo valor e importancia, y por consiguiente merecen una restauración priorativa.

El órgano de la Iglesia de El Salvador de Herrín de Campos está encasillado en el punto segundo: ORGANOS DE NOTABLE VALOR.

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© Alfonso Esteban Antolín 2002

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