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La comarca de Tierra de Campos es quizás una de las de mayor homogeneidad, dentro de Castilla y León, tanto por carácter geográfico como histórico. Con una altitud media de 750 metros sobre el nivel del mar, la característica dominante de su paisaje es la de su amplia horizontalidad y la grandiosidad de sus perspectivas, sólo interrumpidas por algunos cerros, colinas o páramos que marcan, tenuemente, las divisorias de unos cuantos ríos o riachuelos. Es una tierra cerealista y desarbolada, con un clima extremo y seco de escasas precipitaciones. Este paisaje ha sido considerado siempre como la más típica imagen de Castilla, utilizada en infinidad de ocasiones como un tópico literario, a pesar de no ser mas que una parte de la amplia diversidad paisajística que guarda la comunidad de Castilla y León.
A pesar de ser Campos una comarca muy nombrada, no es bien conocida, al no haber sido profundamente estudiada. Eso comienza ya por el mismo nombre, CAMPOS. Es indiscutible que dos siglos antes de Cristo, la tierra que llamamos CAMPOS estaba habitada por los Vacceos. La tierra de los Vacceos estaba rodeada, al norte, por Cántabros y Astures; Lusitanos y Arévacos al sur; Turmogos, al este. y hay que decir que son límites bastante generales, que habría que determinar mucho más. Todavía se sigue discutiendo sobre los límites precisos de la Comarca de Campos.
Estrabón y Ptolomeo, historiadores del siglo I y II después de Cristo, respectivamente, llaman entonces Pallantia a Palencia. Pallantia en lengua ligur, significaría losa, y también tierra con cuestas o montes pequeños. Pallantia habría dado el nombre a una porción de tierra llana, con algunos montes o cuestas pequeñas. Pero ¿qué extensión abarcaba el nombre de CAMPOS PALATINOS? Podría ser una extensión cercana a la capital. Podría ser también una extensión más amplia.
Los romanos atacan las tierras de los Vacceos hacia el año 151 antes de Cristo, al mando de Lúculo. Las someten definitivamente durante la primera mitad del siglo I, tras las guerras Lusitanas y Numantinas. Los romanos dan a las tierras de los Vacceos el nombre de CAMPOS. La palabra Campi en latín significa tierra llana y productiva.
En tiempos de los Godos y durante la Edad Media se llamaba CAMPOS GOTICOS, prácticamente a lo que hoy llamamos Comarca de Campos. Muchos documentos particulares relativos a las actuales tierras de las provincias de León, Palencia, Valladolid y Zamora, que llamamos de Campos, escriben el nombre de CAMPOS GOTICOS.
LIMITES DE LA COMARCA
No vale que tengan el determinante de Campos para que pertenezcan a la comarca de que estamos hablando. Sabemos que existen pequeñas comarcas que se llaman con el nombre de Campo, en Avila y Ciudad Real, entre otras. Por eso, Azorín llamó a la Mancha la otra tierra de Campos.
La TIERRA DE CAMPOS por antonomasia, la notable extensión de tierra llana, desplegada como una gran piel de oveja churra por las provincias de Falencia, León, Valladolid y Zamora, es la Comarca castellano-leonesa de Campos. Quizá los ríos Pisuerga, Carrión, Sequillo, Valderaduey, Cea y Salado marcan límites bastante precisos de la comarca terracampina. Pero todavía precisaríamos más, si escogemos como mojones, las ciudades, villas y pueblos de Palencia, Osorno, Carrión, Sahagún, Villafáfila (Zamora), Castrogonzalo, Castronuevo, Valderas, Mayorga, Villagarcía, Medina de Rioseco, Ampudia, Palencia.
Según un Censo oficial, publicado por el Plan Tierra de Campos, la comarca comprendería unos 165 pueblos, con una extensión de 4.500 kilómetros cuadrados.
ARQUITECTURA
La arquitectura y la artesanía
tradicional de Tierra de Campos está basada principalmente en el barro: colmenares,
bodegas, chozos y palomares son algunos de los ejemplos más representativos de una
"artesanía" arquitectónica cargada de nostalgia y de belleza.
El palomar es el mejor símbolo de esta arquitectura del barro, ya sean cuadrados o redondos. Actualmente la mayoría se encuentran en desuso, pero se están empezando a recuperar y ya se vuelven a ver palomares encalados en los pueblos de Tierra de Campos, esto a sido posible gracias iniciativas públicas y privadas, y también al resurgir en la gastronomía de la zona de un plato tan típico de Tierra de Campos como son los pichones.
Las bodegas también forman parte de esa arquitectura tradicional, están excavadas a pico y pala. Se utilizaban para la crianza del vino, y anexo a ellas se construía el lagar donde se pisaba la uva. Al exterior salen los respiraderos o zarceras que se realizaban de diferentes formas.
EL LENGUAJE
Los terracampinos tienen ciertamente su peculiaridad, tanto en cuanto al lenguaje mismo, como al tono o acento con que lo hablan. La entonación, la manera de hacer palabras derivadas, los giros y otros cuantos detalles, son propios y típicos de la gente de Campos.
En cuanto al uso especial que a veces se observa en la gente de Campos, hay de todo: hay palabras y giros de pura raigambre y con el mejor sabor castellano; las hay anticuadas, o no de uso corriente; las hay que se usan o que se han formado por figura literaria; y las hay incorrectas y hasta deformadas.
Pasada una cierta raya de las provincias de Palencia a Valladolid (viniendo por el este), existe una manera típica de sincopar los verbos en el pretérito indefinido: se dice vinon, trajon, dijon (por vinieron, trajeron, dijeron) en un apócope que hace muy vulgar.
Igualmente, por una especie de análage, es frecuente oír decir: trabajemos, lleguemos, avisemos (por pretérito indefinido mal expresado).
Por el contrario, es muy graciosa la terminación en ico, ica, del diminutivo en Campos; la Virgen será la Pastorcita, La Morenica; para expresar cariño, se dirá hijico, un majuelo pequeño, majuelico, y así muchas otras palabras: estudiantico, urnica, ermitica, abuelica, tiernica, viñica, etc.
Tienen gracias estos diminutivos de Campos en su forma y en su entonación. No es como el tono aragonés en esas mismas terminaciones, ni mucho menos. Es más ondulado; apoyan el tono más en la primera sílaba que en la segunda, y luego en la última.
Tienen expresiones y giros típicos, como por ejemplo: voy en ca mi abuela, vengo de en ca Manuel, vete en ca el alcalde, lo he comprado en ca Carmina.
Tienen y usan en Campos palabras de pura raíz y castellanas, aunque quizá algo anticuada. Así, por ejemplo: Carre-carre judía, carre mayorga, carrevillalón, carremayor. Carre quería decir carretera, camino real.
Usan palabras deformadas, bien sea por cuestión de mala acústica, o por deformación gramatical. Quizá sucede eso en palabras algo más cultas o difíciles. Así es común oír decir: ensinvergüenza por sinvergüenza, inspiriencia por experiencia, entodavía por todavía, enregistrar por registrar, asín por así, etc.
Sin duda que muchas palabras mal dichas, como güevo, güerta, güeno, cera (por acera) , vutarda (por avutarda) , y otras parecidas, provienen de la mala acústica o pronunciación.
Como resumen, creo que se puede decir que sin derecho a decir que se habla mal el castellano en Campos, tampoco se puede decir que sea un castellano modelo, a causa del tonillo, de los modismos y otros matices particulares de la región. Naturalmente que todo eso constituye la variedad de un pueblo, la riqueza de idioma, aunque también la variedad y la riqueza se pueden analizar para que tanto una como otra sean de más calidad.
GASTRONOMIA
La riqueza gastronómica de esta tierra es considerable, no solo en las comidas especiales que se preparan los días de alguna celebración, sino también en las comidas de cada día, en que la imaginación y el paciente quehacer artesano han tenido que suplir los recursos materiales, proporcionando comidas alimenticias, baratas y sabrosas.
Haciendo un recorrido por los diferentes platos y productos de Tierra de Campos, hemos de empezar por el pan. Este ha sido durante muchos años un alimento básico y por lo tanto un elemento clave en la economía de estas tierras, que ha llevado a disputas y guerras por la obtención de las mejores tierras cerealistas. El pan se elabora con trigo tremés o candeal, produciendo un pan muy apreciado por su sabor y por su blancura, cuya fama ha traspasado las fronteras de esta tierra.
Otro de los productos elaborados en Tierra de Campos con justa y merecida fama son sus quesos elaborados principalmente con leche de oveja, estos los podemos encontrar en la mayoría de los pueblos, hoy en día se elaboran en pequeñas fábricas artesanalmente, aunque en el pasado era un producto que se hacía en todas las casas que tenían ganadería, ya que esta era la única forma de comercializar la leche que daban las ovejas.
De entre los platos más típicos está el cocido. Hasta hace poco tiempo este se consumía como plato diario, se coloca en un puchero a la lumbre donde va cociendo con gran lentitud. De una importancia similar a la del cocido tenemos las sopas de ajo: agua, sal, pan, ajo, y en ocasiones algo de tocino.No hay que olvidar tampoco las carnes, donde cabe destacar entre todas la del cordero lechal o lechazo, muy apreciados los de esta tierra por los pastos y por la selección de razas de que se dispone. El lechazo asado es un plato típico y con gran fama en todos los rincones de Tierra de Campos. Hemos de destacar también un plato que se está recuperando últimamente y que en su tiempo fue fuente de riqueza para esta tierras, no referimos al pichón o palomino.
La matanza del cerdo forma también parte de la artesanía y de la cultura gastronómica de esta comarca. Llegado el invierno, en todos los pueblos, se preparan sus gentes para realizar la matanza, esta representa un acontecimiento de carácter festivo, ya que es ocasión de reunirse las familias o los vecinos alrededor del trabajo y la degustación de los diversos productos como el calducho ó chichurro, los torreznos, etc.
© Alfonso Esteban Antolín 2002
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